martes, 10 de octubre de 2017

Pechuga empanada

Uno de mis bocadillos favoritos de toda la vida es el de pechuga empanada, lo puedes tomar tal cual, eso sí, sin escurrirlas mucho para que este jugosito el conjunto, con patatas o con tomate frito. Personalmente me gusta con tomate y si me da tiempo lo frío yo. Cuando era pequeño me gustaba  el de mi abuela que en el pueblo lo guardaba en las despensas de pared que teníamos junto a la chimenea, ni os cuento como estaba de un  día para otro. A mi madre, que era una maestra de la cocina, no le salía tan bueno y le decíamos que era por que aún era joven y en efecto, conforme fue pasando el tiempo la calidad de su tomate frito mejoró hasta extremos inimaginables, vamos, que no llegaba al día siguiente. Hoy en día si no os da tiempo o no queréis ensuciar la cocina hay muy buenos tomates fritos envasados, no os digo marcas pero si van en bote de cristal fijaros en su textura y sobre todo que quede aceite en la parte superior del envase. Lo que siempre utilizo para empanar es  pan rallado del horno o del que preparo en casa con el  que me sobra. Y para preparar este bocadillo un trozo de barra que era lo que siempre había en casa a la hora de preparar un bocadillo y salir otra vez a la calle a jugar. 






INGREDIENTES

Pechuga  de pollo
Tomate
Huevo
Pan rallado


 PREPARACIÓN

Cortad las pechugas transversalmente y empanarlas con huevo y pan rallado.  Freídlas en aceite bien caliente y reservad. Rayad no muy fino o cortad el tomate en brunoise y freídlo con abundante aceite, rectificad de sal y azúcar.  A continuación llenar el pan con suficiente tomate para empapar el pan y añadid las pechugas. Y para acompañar y mas si aún no hace frío una cerveza con buen cuerpo como la Alhambra Reserva.  Que aproveche

Alhambra Reserva